SEMANA PREPARATORIA, la verdad y la felicidad

Los Ejercicios ya penetran mi cotidianidad. Hoy comencé a recibir consolaciones inesperadas. Me sorprendí tocando con mi pulgar un anillo imaginario en mi anular. Buscaba el consuelo de esa relacióncon mi pareja y me sentí bien.

Luego jugaba con mi hija a recoger palitos chinos y nuevamente, muy desde dentro de mi, sentí una felicidad inmensa al ver la sonrisa de G. La luz tenue de la tarde entraba por las ventanas, filtrada por las celosías y todo tenía un goce angelical, inocente, santo. “Soy feliz”, me dije.

Veo como he querido evitar enfrentar la realidad inexorable del divorcio de hace cinco años atrás. Por evitar o evadir problemas no he confrontado la disfunción, el descuido, la mala educación a que en ocaciones ha sido sometida mi hijita. Por encima de su bienestrar he colocado mi complacencia. Llegó la verdad.

Encontré un nuevo apartamento para una nueva vida. Un piso veintiuno dos habitaciones, para mi hija y para mi. Y si tú quieres, quizás…

Sé lo que tengo que hacer en mi trabajo.

Comienzo nuevamente con mi rutina de ejercicios y dieta.

Estoy definitivamente feliz y seguro en Ti.

Publicado en on Marzo 3, 2007 at 8:07 pm Comentarios (0)
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