Alabar, reverenciar y servir a Dios y mediante eso, salvar mi alma…, dice Ignacio en los Ejercicios. No se de que otra manera hacerlo sino consagrándome a ti en actos que digan lo grande que eres, lo venerable…
Y no termino de entender, por qué siempre mi trabajo es protagonista en tu llamada. ¿Qué tu ves en ese servicio a la comunidad que te parece tan importante? A veces el trabajo me es tan ingrato, anónimo, sin respuesta, mudo digamos; doy y doy qué recibo sino es silencio.
Y luego siempre me propones el cuidado de mi persona como prioridad. Ejercicios, dieta y actitudes correctas, combinado con buenas relaciones e ingresos suficientes, en fin un estilo de vida de salud total.
Mi hija siempre sigue en tercera posición. Tengo que estar bien y ser capaz de proveer para ella me dices.
Mi libertad es esencial.
Tengo esta imagen de mi en movimiento. Me persigue como la mordida de un animal que se ha pegado a mi y no me suelta. Es mi vida haciendo incesable, incansable, alegre, seguro por Ti, para mi. Se para donde voy, conozco mi destino, veo mis ganancias físicas, emocionales, espirituales y materiales. Me veo bien, atractivo, reflejo una luz que no es propia (eso debe quedar claro o generar el deseo de saber qué es eso que tengo, soy un imán. Apunto a Ti.