Decisión contra la confusión que sentí ayer al ver la realidad del 2006. Verguenza experimenté al tener frente a mi, mi trabajo, mis ingresos y mis gastos. No entendí cómo pasé el año pasado, qué hice durante doce meses, para hacer tan poco pudiendo hacer mucho más.
Corriendo luego, ejercitándome, llegó a mi mente la imagen de esa postergación, de esa duda que me paraliza, de esa acción del más o menos por si acaso fallo, que hace de mis actos unos débiles, enclenques, “trili”, como dicen por acá. Y vi clarito como tengo que ser decidido ante Tu voluntad que conozco.
No quiero “perder” mi vida. Deseo ganarla.