“Levántate compañero mio, bello, guapo y maravilloso. Ven por acá. Mira, ya pasó el invierno y las lluvias cesaron. Las flores nacen sobre la tierra. Se escucha el trinar de aves. Las plantas producen sus frutos. Los animales atienden sus crias. Ha llegado el tiempo de cantar. Levántate y ven, canta conmigo. Este es el momento de la plenitud, la florecida, la abundancia.”
Mi mente en la crísis, el estrés de todos los días. Este o aquel negocio, tal o la otra situación, ocupan mi cabeza, transitan mi cuerpo, me tensan, me da miedo. La vida en su riqueza me intimida. El (de)venir me parece más bien sozobra. No tiendo a dejarme llevar, a confiar en ti, en tu plan, en tu guia, tu mando. Sin embargo esta vida es nada menos que el desborde de la plenitud que me arrasta, que me lleva, que me canta como una noche en medio de la selva.
“Sólo acepta.”
* Inspirado en el Cantar de los Cantares 2:8-14