SEMANA PREPARATORIA, salmo

Salmo 126 (125)

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,
nos parecía que soñábamos:
nuestra boca se llenó de risas
y nuestros labios, de canciones.
Hasta los mismos paganos decían:
“¡El Señor hizo por ellos grandes cosas!”.
¡Grandes cosas hizo el Señor por nosotros
y estamos rebosantes de alegría!
Cambia, Señor, nuestra suerte
como los torrentes del Négueb!
Los que siembran entre lágrimas
cosecharán entre canciones.
El sembrador va llorando
cuando esparce la semilla,
pero vuelve cantando
cuando trae las gavillas.

¿Y no es precisamente lo que he escrito en mi entradas anteriores? ¿Por qué insisto que no puede ser? Es tan limitante vivir creyendo que no es posible ser tan feliz. Se paga con la duda, con el fatalismo, la negatividad, la tristeza, la desesperanza, el miedo, pero la felicidad persiste e insiste y te das cuenta de que tienes que decir “¡sí, soy feliz y no volveré a dudar de que todo estará bien mientras haga lo que tengo que hacer!”

Publicado en on Febrero 18, 2007 at 4:10 pm Comentarios (0)
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SEMANA PREPARATORIA, vida como encarnación de la gracia

El Señor pide actos, promete una recompensa. Yo actúo, entonces recibo. La llamada es a una acción espécifica, concreta. La promesa es la alegría, la abundancia, la invincibilidad.

Como yo no tenía nada que valiera la pena aposté a la promesa de la alegría. Así, hace ya unos años trato de vivir de acuerdo a esa voz interior que me llama a actuar de cierta manera. Por eso me casé con V. y por eso luché durante mi matrimonio con ella. Luego, cuando mi divorcio, también fue siguiendo esa voz. Por esa misma voz escogí trabajar en lo que trabajo, como lo hago y dónde lo hago. También bajo la guía de esa voz soy con mi hija y conmigo mismo como soy. Y así podría escribir y escribir sin detenerme detallando toda mi vida como producto paulatino del seguimiento a algo que me pareció mejor de lo que tenía.

Lo sorprendente para mi ha sido lo de la alegría. Verdaderamente nunca imaginé poder sentirme tan feliz como me siento ya hace unos años. Aún hoy se me hace super difícil creer que eso de seguir una vocación funcione. Me parece abstracto, vago, arbitrario. Pero, qué puedo decir, si me ha funcionado. Ha sido un regalo inmenso para mi que vivía tan desesperanzado (aunque aparentara otra cosa).

Hoy estoy aquí, porque se que hay más. Si me preguntaras como lo sé, tampoco podría explicarlo muy bien y referiría este sentimiento de que hay más, a la misma voz que me trajo hasta aqui.

Publicado en on Febrero 16, 2007 at 3:12 pm Comentarios (0)
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SEMANA PREPARATORIA, del deseo a la acción

Muchas veces se dice que el amor es un verbo. Me pregunto, si comprendemos lo que ésto significa. Amor es: acciones amorosas. Sí, entiendo que todo se inicia con un deseo, un sentimiento, de querer lo mejor para uno y el otro. Pero, de qué sirve ésto si se queda ahí. Sería entonces mero sentimentalismo eso del amor. Por eso el amor tiene que verse en actos que traigan bienestar a mi y otros. Dios, en ese sentido se desborda pues para comenzar ya nos da la vida y todo lo que necesitamos para nutrirla y sostenerla. Y Dios no cesa de actuar. Dios es incesante en su acción amorosa.

¿Por qué escribo todo ésto? Es que llevo escribiendo sobre la gracia hace días y ayer en particular pedí la alegría. Pero, qué es ésto de pedir la gracia. ¿Vendrá Dios con una varita mágica a dármela? “¡Tómala, José Nelson, ya eres alegre!” La verdad es que no creo que sea así. Pedir la gracia es un verbo también, me parece.

Anoche pensaba en todo eso. Porque me di cuenta de que no podía pedir la gracia de la alegría sin tomar acciones conducentes a estar alegre. Me refiero a cosas tontas, cotidianas, como lo es alimentarme bien, tener buenas relaciones, atender mi trabajo, ganar buen dinero, descansar y pensar bien, entre tantas cosas. Y si te fijas, en cierto modo la gracia ya se te concedió al pedirla porque ya tienes el deseo cuando la pides, sólo te falta ponerle acción. ¡Casi nada!

Publicado en on Febrero 6, 2007 at 12:07 pm Comentarios (0)
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