PRIMERA SEMANA, Tú provees
“Prepara tu alma para la prueba”, dice la guía de los Ejercicios. Yo no puedo creer que el Señor me pruebe, que intencionalmente me ponga obstáculos en el camino para examinar mi fe, eso no me parece bien y menos, un acto de amor. Sin embargo, es algo que siempre sucede, no hago nada más que desear crecer un poco en mi fe y, ¡ahí viene el golpetazo!
Cuando me casé por aquel deseo inmenso de seguir a Jesús, de imitarlo, las circunstancias de mi vida se transformaron en un verdadero via crucis. Fueron años fuertes, muy desagradables, poco deseables, cuando me deprimí y económicamente dejé de producir. Mi fe no cesó a pesar de todo y siempre recibí Tu ayuda y consuelo cuando más lo necesité. A tal punto ocurrían y eran consistentes esos‟milagritos” que me convencí de que Tú provees.
PRIMERA SEMANA, tu amor se encarna
Hace días no escribo. Estaba mi novia de visita por primera vez en mi pais y quise mostrarle la Isla. Lo pasé muy bien con ella. Pienso que es tremenda mujer. Es normal y eso me encanta. Es una persona estable, trabajadora, familiar, discreta, más bien introvertida y en cierto modo conservadora o tradicional; con ella no hay dramas. Me siento seguro.
Mientras terminaba el párrafo anterior sentí tremenda consolación. Fue como si algo me dijera, “Esto al Señor le agrada”, y me sentí feliz. Me sonreí.
Piro, mi mejor amigo, luego de conocerla por teléfono dijo que, “suena como la mujer que te hace falta a ti”. Interesante pero ¿qué quiso decir?
Mi hija se siente bien con ella. Tiene un don con los niños. Sabe ponerse al nivel de ellos.
En fin, ella es consolación.
PRIMERA SEMANA, me amas y deseo quedarme aquí
Silencio. Ante el amor tan grande que sientes por mi. No hay palabras. Me expongo ante ti, todito , tal y como soy, temeroso, vulnerable y fallido y Tú sólo sabes amarme. ¿Qué puedo decir?
Este es mi mayor tesoro. Saber/experimentar que me amas.
Llegado aqui, siempre quiero permanecer, quedarme, sintiendo ésto. Pero tengo que volver a la vida diaria, a lo cotidiano y me duele. Es como dejar a la novia, al ser que amas… ¡qué bien se está aquí!
PRIMERA SEMANA, contra la negatividad
Estoy pasando un momento de mucha negatividad. Puedo huir, correr, esconderme. De hecho, es lo que deseo, acostarme y no saber nada de nada. A cada rato caigo aquí. Esta falta de compromiso con la fe no me hace bien. ¿Creo o no?
PRIMERA SEMANA, elegir bien
“Estás aquí por las malas decisiones que has tomado”, me dijo algo interiormente el 4 de abril del 1994. Estaba en el infierno entonces. Yo había escogido estar allí. “Decide de nuevo, que Yo estaré contigo”, prosiguió. Y así ha sido. “Entre el cielo y el infierno”, me dijo la esteticista. Es tan cierto, así se nos va la vida… Y es sólo cuestión de elegir bien.
PRIMERA SEMANA, siempre has cuidado de mi
Si algo se es que siempre has cuidado de mi.
He vivido rodeado de maneras de amor.
Tu llamada también ha sido insistente.
Desde pequeñito me sentía empujado a algo. Ese algo lo encontraba en la capillita, en la naturaleza, en algunos libros, en buenas amistades… Encontraba un consuelo, las muestras de amor que necesitaba.
No entendía lo que me sucedía y me avergozaba de seguirte.
Me sentía débil, hasta afeminado por sentir la necesidad de seguirte, de ir hacia a Ti, de atender Tu consuelo.. Le creía más a mi mente que a Tu voz..
Así me negaba mi felicidad, mi plenitud.
PRIMERA SEMANA, la postergación es un auto-castigo
No puedo esconderme de ti. Sí, a veces lo hago, muchas, con estas actitudes mías con las que me niego la verdad de mi vida. No es intencional, es casi un reflejo que me permite presentar una mejor cara al mundo mientras te doy la espalda a Ti. Miento, presumo y con eso oculto mi lado humano, mi temor, mi miedo, mi “falta”.
Es tan innecesario todo ésto. Vivir así no vale la pena, es un castigo (autoinfligido), una condena que me encadena. Es muy sencilo acogerme a tu mirada desnudo, exponer mi humanidad ante Ti y recibir a cambio la gracia infinita de Tu amor por mi. A cambio recibo paz, valor, optimismo y alegría y entonces, vivir sí que es vida.
PRIMERA SEMANA, error, verguenza y temor
Veo como tiendo a huir luego de ver mi error. Deseo esconderme tras mi verguenza, llorar y lamentarme en vez de enfrentarlo, detenerme y decir, “me equivoqué, lo acepto lo haré distinto la próxima vez”.
PRIMERA SEMANA, postergación
Decisión contra la confusión que sentí ayer al ver la realidad del 2006. Verguenza experimenté al tener frente a mi, mi trabajo, mis ingresos y mis gastos. No entendí cómo pasé el año pasado, qué hice durante doce meses, para hacer tan poco pudiendo hacer mucho más.
Corriendo luego, ejercitándome, llegó a mi mente la imagen de esa postergación, de esa duda que me paraliza, de esa acción del más o menos por si acaso fallo, que hace de mis actos unos débiles, enclenques, “trili”, como dicen por acá. Y vi clarito como tengo que ser decidido ante Tu voluntad que conozco.
No quiero “perder” mi vida. Deseo ganarla.