Estoy durmiendo muy bien. Desde que comencé este retiro de silencio en mi casa, mi sueño es profundo y sereno.
Llamado a ser de una sola pieza, íntegro. LLamado a una conversión interior, del corazón. Llamado a una vida de servicio. Llamado a ser lo que anhelaba siempre, el mismo dentro y fuera, con actitudes sanas, removido de tanta vanidad y dedicado a servir a otros. Eso es libertad para mi, felicidad.
Este retiro es un ajuste en mi. Definitivamente, no estoy perdido como estaba pero me he desorientado un poquito.
Deseo apasionarme nuevamente con Jesús. Lo he observado en estos días y me enamoran sus gestos de amor, sus palabras de ánimo y su gran sentido de compasión (sin ser tonto). Jesús en movimiento, tocando vidas, dando ánimo, valor y proclamando libertad. Me consuela.
Un corazón sencillo y desprendido. Un corazón humilde. Unas palabras que no cargan.