Tengo este sentimiento que me dice “detente, tómalo más suave y enamórate del Señor. Observa su vida, lee sobre, visítalo y quédate con El.” Siento además que una vez lo hice, cuando pasé tantas dificultades y di mi vida por otro. Nostalgia es la palabra. En cierto modo eran tiempos mejores aquellos cuando vivía por El y lo imitaba a El. Estaba tan enamorado. Amaba al Señor. ¿Y ahora?
SEGUNDA SEMANA, REVISION 1.
La llamada es una llamada:
- A la acción
- A la alegría
- A la vida sencilla
- A la confianza en el Señor
- A la misión
- A la oración
- A la odediencia
- Al amor
SEGUNDA SEMANA 8.
¡Qué lejos estoy de tu pobreza! ¿Por qué no me has llamado para eso? ¿O lo has hecho y no te he escuchado? ¿O si te he escuchado, no te he atendido? ¿Qué ha sucedido con ésto? Hace años, cuando te conocí, quería seguirte en todo, imitarte al detalle, “ir a Jerusalem” como Ignacio y seguir tus pasos. Lo hice hasta cierto punto, amando a V., escribiendo mi libro, dando algún que otro servicio. Pero ahora, no se… ¿Descubrí que era otra mi vocación o es que me desilusioné contigo? ¿Que fue?
Ahora que considero casarme es importante ésto. Tengo un miedo terrible a pedirte señas. No quiero que me dejes sin nada, que me hagas sufrir (aunque sea para ser feliz), me asusta ese dolor, otra vez.
Imitarte en mi trabajo no lo he hecho fielmente, caminando, visitando a mis prospectos, como Tú. He sido tibio en ésto. Ese boletín mio es clave y lo descuido… Así mismo el libro. Siempre vuelvo a este punto, a que no es exactamente igual que Tú, sino en mis circunstancias con tus actitudes. Y yo que tiendo hacia lo grande…, a crecerme, envanidecerme… Siento que necesito guía, un programa de trabajo. Me siento ciego.
SEGUNDA SEMANA 7.
Los pastores se volvieron cantando, alegres porque el Señor cumple todas sus promesas. Hoy es importante para mi recordar eso. Ya que estoy volviendo a mi rutina luego de atravesar por una mudanza, me encuentro otra vez de cara a mi trabajo, mi dieta y mis ejercicios. Como siempre, hay temor al comenzar y dudo. Este mensaje de fidelidad me cae perfecto entonces pues si todas estas cosas que hago son vocación, no estan ahí para desilusionarme sino para producir fruto: una mejor salud, una mejor condición física y más ingresos.
En cuanto a B., mi novia, debo recordar lo mismo. Ella no estpa ahí para engañarme, desilusionarme o hacerme daño. Ella es vocación también, bello enunciado de Dios, deseo por tanto abandonarme y creer.
Deseo cantar alégremente. En mis actos quiero mostrar esa seguridad que resulta de la fe en Ti, mi Salvador.
SEGUNDA SEMANA 6.
Obedientes. María y José seguian la ley. Jesús tambien. Esa docilidad que a veces a mi me falta y me es tan extraña. Lo bien que me haría, me traería tanta paz, ser dócil pero firme en mis convicciones. Desaparecería esa compulsión por hacerme valer (lo que no implica abandonar lo que creo). Tan seguro de mi que ni resistencia opongo.
Obedecer no necesariamente implica abandonar lo que se cree. Quizás es un movimiento más valiente y complicado. Requiere un sentido estratégico, de la oportunidad, que a mi me falta. Impone una aceptación de la humanidad como zona gris, intermedia, ambigua.
Qué nombre ponerle a este defecto mio. Soberbia. Miedo. Por eso deseo ser uno más y lo pido como gracia. Ser un trabajador, un miembro de una comunidad, otro más. Con mi rutina, mis deberes y obligaciones. Ser sólo eso.
SEGUNDA SEMANA 5.
Magnificat.
En verdad el Todopoderoso hizo grandes cosas para mi…
Si tuviera la destreza para comunicarlas. Porque no basta con detallarlas, sino con lograr vivir la experiencia de ser liberado.
Sacó a los poderosos de sus tronos…
Alcanzar (re)vivir el desencadenarse de las ataduras más poderosas. La experiencia del liberto. La liviandad de una mente nueva, de una segunda oportunidad. La consecuente alegría, el sentido de responsabilidad motivada por la gratitud por un favor tan grande.
Por eso María canta y baila. Por eso el Niño salta en su vientre.
SEGUNDA SEMANA 4.
Celebra todo mi ser la grandeza del Señor y mi espíritu se alegra en el Dios que me salva porque quizo mirar la condición humilde de su esclava, en adelante, pues, todos los hombres me dirán que soy feliz.
El Magnificat. María canta a las maravillas que hace el Señor con ella y su pueblo. Proclama lo que otros ven y dicen, que el Señor hace prodigios por los suyos y que eso se nota, se ve, se percibe. Tanto así, que le dirán, feliz.
Feliz. La alegría se nota.
Así estaba yo. Pero no se, me he descuidado un poco. Desde que me operaron en diciembre pasado no he hecho ejercicio. La dieta la he abandonado. En mi trabajo estoy un poco descuidado. El boletín comunitario que produzco hace meses que no lo envío. Mi humor a variado. La mudanza tanbién contribuyó. Ahora deseo mi felicidad como hijo y quiero mi alegría devuelta.
Acción. El Señor nos hace una oferta pero exige actos de nuestra parte. Lo que me pide a mi es bien sencillo, un poco de dieta, ejercicio y más constancia en mi trabajo, sólo eso. Mi alegría me aguarda.
PARENTESIS
Hace un mes que no escribo. Me mudé de casa y no tenía conexión de internet. Tampoco tenía un espacio donde escribir, centrarme, lograr un poco de paz para sentir mi interior. Ya estoy aqui nuevamente y se siente muy bien. Siempre se siente bien contigo, Señor.
Me brindas la paz y la perspectiva que necesito. Observo mi vida a partir de Ti y todo se aclara, la bruma desaparece, mis(tus) prioridades resaltan. Ya apunto al blanco nuevamente, me encamino a él y lo demás es lo demás, secundario.
Vivir así es vivir bien. ¡Qué falta me hacía!