Hoy luego de reunirme con mi director espiritual, he caido en cuenta de que se me olvidó de que lo que hago, lo hago porque he sido amado por Dios. Es un amor recibido el que deseo transmitir, un amor que en su origen no proviene de mi.
La Contemplación del Amor en la Cuarta Semana de los EE pide que haga un inventario de todos los bienes recibidos. Haciéndolo esta mañana, revisando mi vida, encuentro una abundancia increíble de dones y sobre todos ellos sobresale, me toca muy profundo, el día 4 de abril de 1994 cuando el Señor me llamó. ¡Qué regalo tan inmenso fue ese! Y luego, a partir de ese momento, no cesó en proveerme experiencias de amor extraordinarias como lo fué conocer a Eddie, mi primo y recibir de él un amor humano como nunca había conocido hasta entonces. Y luego reencontrar a Baby, mi tía, a Marisol, mi hermana, a mi Padre y a Lourdes, mi ex-esposa y a Miguel, Jorge, Joe y tantos y tantos otros que me mostraron una vida nueva sobreabundante de aprecio por mi.
Dice Ignacio que en el amor, el amante le da al amado aquello que le falta. Pienso entonces que a mi me debía faltar mucho amor porque eso fue lo que el Señor me dió.
El regalo de la fe.
El regalo de la masculimidad.
El regalo de los buenos valores y principios.
El regalo de mi temperamento, sensibilidad, creatividad, sencillez, introspección, inteligencia
El regalo de la indignación
El regalo de buscarte en letras, arte, naturaleza
El regalo de querer servir
El regalo de la libertad
El regalo de perderme
El regalo de encontrarte
El regalo de mostrarme el amor en todas las circunstancias,
El regalo del arrepentimiento.
Ha habido de tu parte constancia, insistencia, persistencia, verdad, paciencia, desprendimiento, foco
Ha sido como si yo fuera lo único que existiera para ti.
¿Qué ves en mi? ¿Mi afán por servir, por darme, por abrirme a otros totalmente? ¿Por hacerlo sin esperar y de paso recibir?